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La industria registra una mayor actividad en mayo, pero queda mucho por recuperar

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La producción industrial se recupera en mayo, lo que indica que se ha tocado fondo, pero la caída interanual es mayor a la registrada en marzo (24,5% frente al 14,1%). La reactivación de la industria está siendo lenta en España y en Europa (Alemania disminuye su producción industrial anual un 23,2% y Francia un 23,7%). Los sectores con mayor peso en la industria española todavía muestran una posición muy débil. La fabricación de vehículos, partes y componentes registra una reducción en la producción anual del 60,6%.

En mayo el índice de producción registró un incremento mensual del 14,7% (según los datos corregidos de estacionalidad y calendario que ofrece el INE), siendo este avance es el más elevado desde que se tienen registros. Pero este no debe ser el titular puesto que se está comparando con abril cuando se paralizó la economía[1] para minimizar la movilidad y ser más efectivos en la lucha contra el Covid-19. Por supuesto, el cambio de tendencia es muy relevante e indica que la industria ya ha tocado fondo. Sin embargo, queda mucho por recuperar hasta volver a los niveles previos a la pandemia, ya que la producción industrial ha caído en mayo un 24,5% anual.

En realidad, no es extraño que en mayo todavía se haya anotado una caída en la producción anual; lo preocupante es la magnitud de dicha caída. La comparación con lo ocurrido en el mes de marzo aporta claves significativas puesto que en estos dos meses no se prohibió ninguna actividad industrial. En cuanto al confinamiento, es cierto que en mayo fue durante más tiempo (la Comunidad de Madrid o Barcelona, por ejemplo, estuvieron en fase 0 hasta el 25 de mayo), pero fue más suave, ya que permitía algunas salidas de la población o la apertura de comercios. Aún así, el ajuste del 24,5% es muy superior al registrado en marzo que (con la última revisión realizada en el INE) se situó en un 14,1%. Un cálculo burdo, pero orientativo, sugiere que en marzo cada semana de confinamiento mermó la producción industrial anual un 7,05%; mientras que en mayo cada semana de confinamiento ha supuesto un descenso medio en la producción industrial anual del 8,2%. En definitiva, este primer elemento de análisis pone de manifiesto la dificultad que supone el retorno a los niveles de actividad previos a la pandemia.

El objetivo de este artículo es comprobar, por una parte, si el retorno a la producción cotidiana en otros países está siendo igual de lenta y, por otra parte, si en la industria española todas las actividades están recuperando la rutina al mismo ritmo.

En el análisis de la producción industrial de marzo se comprobó que el descenso en España estaba en línea con lo ocurrido en otros países de su entorno e incluso era ligeramente inferior[2]. Además, se apuntó que el fuerte descenso en la producción italiana en marzo (cercano al 30% anual) era un adelanto de lo que se vería en abril en España, Francia o Alemania, ya que las medidas de confinamiento se adoptaron más tarde. Los datos han confirmado esta previsión y como se puede observar en el Gráfico 1 las caídas en abril fueron efectivamente muy intensas. El aspecto positivo es que, en mayo, los cuatro países han frenado esa tendencia descendente. Además, Italia está reactivado rápidamente su industria, ya que registra una caída anual de “tan solo” el 20,3% frente los retrocesos de Alemania, Francia y España del 23,2%, 23,7% y 24,5%, respectivamente. Luego, si se asume que Italia muestra cierto adelanto en los efectos económicos provocados por la pandemia, se debe esperar que el ritmo de recuperación en la producción industrial de los otros países se fortalecerá a medida que pasen las semanas.

No obstante, esta comparación internacional descubre un punto de preocupación para la industria española puesto que en mayo presenta una recuperación más pausada que sus vecinos europeos, si bien este perfil puede ser solo reflejo de la desescalada más temprana en Francia y en Alemania.

Gráfico 1

Fuente: Elaboración propia a partir del IPI (Eurostat).

El segundo foco de atención es el examen de la evolución seguida en España por los distintos sectores industriales. En particular, el análisis más desagregado se centra en las manufacturas no solo porque aportan el 80% de la producción industrial sino porque en mayo el ajuste de la producción anual ha alcanzado el 26,5%. En cambio, el sector energético[3] muestra una disminución de la producción anual del 15,4% motivado, en gran medida, por la debilidad de la actividad en las manufacturas (más intensivas en energía que otras actividades de servicios).

El Gráfico 2 representa la variación porcentual en mayo y marzo en los sectores manufactureros[4]. Para interpretar el gráfico cuanto más a la izquierda y más abajo se encuentre el sector mayor es la caída en la producción en mayo y marzo, respectivamente; y cuanto mayor es el tamaño de la burbuja mayor es el peso del sector en la industria española. En el panel A se representan los sectores con descensos en mayo inferiores a la media industrial (24,5%); mientras que en el panel B se representa los sectores que han reducido su producción anual más del 25%. Comparando el comportamiento de todos los sectores y las escalas de los dos gráficos, se confirma que los sectores que más rápido están retomando la actividad son aquellos que menos sufrieron los efectos negativos en marzo.

Comenzando el análisis por el panel A, llama la atención el comportamiento de los productos farmacéuticos, que aumentaron su producción en marzo por motivos obvios; sin embargo, en mayo registran una contracción en la producción anual del 20,3%. En el caso de los productos químicos (que incluyen toda clase de geles desinfectantes) la reducción de mayo ha sido bastante más pausada (11,3%). El sector de alimentación prácticamente mantuvo su producción al inicio del confinamiento debido a un efecto rebote en las compras de los hogares que compensó la suspensión de la actividad en el canal HORECA (hostelería, restaurantes y cafeterías). No obstante, en mayo ese efecto rebote ha desaparecido y ya registra un retroceso del 10,8%. La escasa actividad en el sector de la hostelería también explica la fuerte disminución en la producción anual del sector de bebidas (el 23,4%). Por último, el grupo de los sectores que están en la parte inferior del gráfico están mostrando un retroceso en mayo similar al observado en marzo, entre el 15% y el 20%.

Gráfico 2

Nota: La dimensión de la burbuja indica el peso en el IPI, variaciones en %.
Fuente: elaboración propia a partir de IPI (INE).

En el panel B, la situación es algo más preocupante puesto que todos los sectores ya habían registrado caídas importantes en marzo y solo dos de ellos han disminuido estos ajustes en mayo. Estos sectores son la fabricación de productos metálicos y otro material de transporte lo que, en cierta medida, es lógico que sean los que más rápido están retomando la actividad pues se utilizan como inputs en la fabricación de otras manufacturas. En el extremo opuesto se encuentra la confección que está reduciendo su producción anual a un ritmo del 80% (en abril lo hizo al 77,2% y en marzo al 32,1%). Este sector representa en torno al 1% del IPI, pero si se consolida con el sector textil (en mayo ha retrocedido un 35,1% anual) surge la alerta sobre la difícil situación que atraviesa la industria relacionada con la moda en España. De hecho, parte de esta adversa situación se explica por la elevada dependencia de producciones en mercados lejanos (China, pero también otros como Bangladesh o Vietnam). Por ello, este sería un buen momento para replantearse por parte de las empresas la estrategia de deslocalización masiva, pero también por parte de la Administración cuya actuación sería fundamental para contribuir no solo a la asistencia de este sector sino a mejorar el medio ambiente y la sostenibilidad.

Pero, de nuevo, el sector de fabricación de vehículos, partes y componentes es el que más está acusando los efectos del parón económico inducido por la pandemia. Si en marzo la disminución en su producción fue superior al 40%, en mayo el retroceso respecto a mayo de 2019 ha sido del 60,6%. Aunque el 11 de mayo retomaron la actividad las últimas factorías fabricantes de vehículos que quedaban cerradas (a excepción de la factoría de Nissan en la zona Franca de Barcelona), lo hicieron a un nivel de capacidad muy bajo para adaptarse a las nuevas medidas de seguridad. Por ello, este ajuste tan intenso indica que las empresas fabricantes están muy lejos de alcanzar su producción habitual. La aprobación del Plan Renove 2020 y, en general, el Plan de Impulso a la Cadena de Valor de la Industria de Automoción aprobado en el RD-ley 25/2020 de medidas urgentes para apoyar la reactivación económica y el empleo (3 de julio) contribuirán sin duda a mejorar esta situación.

En conclusión, las manufacturas españolas todavía están produciendo a medio gas, esperando a que se reactive la demanda. Pero teniendo en cuenta la estacionalidad de la producción de los sectores manufactureros (con una reducción de la actividad en los meses estivales) y la extensión de los ERTEs hasta finales de septiembre, todo hace pensar que las manufacturas van a seguir con un ritmo lento de retorno al nivel de producción previo a la pandemia.


[1] Se estableció un permiso retribuido recuperable para las personas trabajadoras por cuenta ajena que no prestasen servicios esenciales (RD-ley 10/2020, de 29 de marzo, y RD-ley 11/2020, de 31 de marzo). Esto supuso que la actividad industrial no esencial se paralizó dos semanas, del 30 de marzo al 12 de abril.

[2] “El freno industrial durante marzo es intenso, pero menor al observado en Europa”, M.J. Moral entrada publicada en FuncasBlog el 18 de mayo de 2020.

[3] En sentido amplio se incluye el “suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado” y el “suministro de agua, actividades de saneamiento, gestión de residuos y descontaminación” y representan el 19,3% del IPI.

[4] Desagregados a dos dígitos CNAE. El INE no aporta datos de la industria del tabaco (que no se representa) ni de la participación en el IPI del sector textil (pero a partir de datos de VAB se asume un peso del 2,9%).

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