Durante décadas hemos operado con una creencia cómoda: que la universidad pública española era un sistema esencialmente homogéneo. Que daba más o menos igual dónde estudiaras, siempre que eligieras bien la carrera. Un estudio recién publicado por FUNCAS —firmado por Marta Martínez-Matute, María Teresa Ballestar, Jorge Sainz y quien escribe— pone a prueba esa creencia y analiza los datos administrativos de la cohorte de estudiantes…
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