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La EPA confirma el inicio de la recuperación

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Los resultados de la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre se atuvieron en líneas generales a lo esperado: un aumento del empleo que, unido al descenso de la población activa, se tradujo en una reducción aún mayor de los parados. Todo ello se explica en gran medida por la favorable estacionalidad para la economía y el empleo de este trimestre. Ahora bien, en los dos años anteriores, a pesar de esta favorable estacionalidad, el empleo disminuyó y el paro aumentó significativamente en este trimestre, lo que quiere decir que la coyuntura actual, aún siendo mala, es notablemente mejor que la de esos años.

Para ver la tendencia, que es lo que realmente nos permite concluir si las cosas van a mejor, hay que analizar los datos corregidos de factores estacionales. El INE nos ofrece sólo dos datos desestacionalizados, las tasas de variación del empleo y el paro respecto al trimestre precedente. Pero, como esto es insuficiente para hacer un análisis completo de la EPA, los analistas tenemos que seguir haciendo nuestra propia desestacionalización, que puede dar lugar a datos ligeramente diferentes de los del INE, puesto que las metodologías nunca
son iguales al cien por cien. Esto, por cierto, debe recordarnos que las estadísticas, incluso la EPA que encuesta a unas 180.000 personas cada trimestre, siempre están sujetas a un margen de error más o menos importante, y que por ello no es significativo discutir de diferencias de unos cuantos miles o unas pocas décimas porcentuales en las variaciones trimestrales o anuales. Según la desestacionalización que hacemos en Funcas, el paro aumentó en unas 20.000 personas respecto al trimestre anterior, un 0,3%. En el trimestre anterior había bajado, por primera vez desde que empezó la crisis, también un 0,3%.

El leve aumento del paro fue inferior a la destrucción del empleo (50.000 personas, un 0,3% respecto al trimestre precedente), lo que viene sucediendo desde mediados de 2011, sobre todo en los cuatro últimos trimestres [gráfico superior izquierdo]. Ello se explica porque la población activa se reduce más que el empleo, lo cual no tiene tanto que ver con el efecto desánimo, que muchos comentaristas señalan, como con la reducción de la población en edad de trabajar. Si hubiera efecto neto desánimo, la tasa de actividad, es decir, el porcentaje de la población en edad de trabajar (16-64 años) que se incorpora al mercado laboral disminuiría, como sucede, por ejemplo, en los EE.UU., pero ello no es así, la tasa de actividad permanece prácticamente estable. A su vez, la reducción de la población en edad de trabajar se explica fundamentalmente por la emigración.

Blog_281013_01Blog_281013_02Fuentes: INE (EPA) y Funcas (series desestacionalizadas y previsiones). Gráficos elaborados por A. Laborda.

La caída del empleo, en términos desestacionalizados, fue muy similar a la que se produjo en el trimestre anterior. Sin embargo, de ello no deberíamos sacar la conclusión de que en este trimestre no ha continuado la tendencia de mejora anterior. Como se ve en el gráfico superior derecho, en los últimos trimestres se observa un comportamiento errático del empleo agrario debido a las malas condiciones meteorológicas. Si analizamos el empleo no agrario, vemos que la caída de este trimestre es notablemente inferior a la de los trimestres precedentes [gráfico superior derecho], tal como muestran los datos de afiliados a la Seguridad Social. Más aún, si además excluimos el empleo público, cuya dinámica obedece al ajuste fiscal, el empleo privado no agrario (empleo subyacente) ha dejado de caer. En los servicios ya crece de forma significativa, lo que está muy relacionado con la excelente temporada turística.

Otra cosa es de qué empleo estamos hablando. El gráfico inferior izquierdo nos muestra cómo está avanzando de nuevo la tasa de temporalidad una vez que el ajuste duro de plantillas está llegando a su fin. Y esto, aunque es pronto para sacar conclusiones tajantes, nos dice que en cuanto el mercado laboral empieza a mejorar, volvemos al modelo anterior a la crisis, es decir, a la contratación temporal. La última reforma laboral apenas atacó este problema y los últimos datos lo corroboran, por lo que se hace necesario completarla en este aspecto.

Dado que las mejoras señaladas del empleo tienen mucho que ver con la temporada turística, no es previsible que el cuarto trimestre mejore significativamente los registros del tercero. Pero la población activa debería reducirse más que el empleo, propiciando un nuevo descenso del paro. Todo ello en términos desestacionalizados, ya que los datos brutos darán un descenso del empleo y un aumento del paro importantes, de unas 160.000 y 60.000 personas, respectivamente.

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Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS).

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