La disminución de los niveles de deuda puede ser compatible con un aumento de los flujos de nuevo crédito y con una recuperación paulatina del ahorro financiero. España es un ejemplo de estas circunstancias
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Devolver deuda, ahorrar y, de nuevo, crecer

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La disminución de los niveles de deuda puede ser compatible con un aumento de los flujos de nuevo crédito y con una recuperación paulatina del ahorro financiero. España es un ejemplo de estas circunstancias y las economías domésticas y empresas están logrando disminuir su endeudamiento –tras los considerables desequilibrios acumulados– sin que haya sido preciso poner en marcha soluciones que hubieran implicado una pérdida de reputación importante para el país, como son las quitas.

Los problemas asociados al desapalancamiento, en todo caso, no son exclusivos de España ni de esta crisis. Como otros componentes de la economía ha tenido, en ocasiones, un comportamiento cíclico. En países como Estados Unidos, en el momento más crítico de la crisis, algunos estudios sugerían que para recuperar un nivel de deuda privada razonable sería preciso un ajuste de 10 años en el que la tasa de ahorro debería aumentar del 4% en 2009 al 10% en 2018. Este ahorro implicaría una reducción del 0,75% en la tasa de crecimiento anual del consumo, lo que retrasaría la recuperación económica pero garantizaría un crecimiento más sostenible a largo plazo.

La mejora de los costes y condiciones de acceso a la financiación también resulta perceptible en España según se deduce de la última «Encuesta de préstamos bancarios» publicada por el Banco de España en su Boletín Económico de Octubre. Esta encuesta sugiere que los criterios de concesión de crédito se relajaron ligeramente en el caso de los fondos destinados a familias para adquisición de vivienda en España por primera vez desde 2006, mientras que se endurecieron moderadamente en la zona del euro. Por el lado de la demanda, tanto las entidades nacionales como las de la zona el euro contestaron que las solicitudes de financiación de los hogares para adquisición de vivienda y para consumo y otros fines se incrementaron en el tercer trimestre. De forma interesante, las entidades financieras españolas indicaron que, en el tercer trimestre percibían una mejora en las condiciones de acceso tanto a la financiación minorista como a los mercados mayoristas, también perceptible el promedio de la eurozona. También señalaron que el programa ampliado de compra de activos del BCE mejoró, durante los últimos seis meses, su situación financiera, de forma más intensa en el caso de los bancos españoles. En cambio, su impacto en los criterios de aprobación habría sido nulo en nuestro país. En todo caso, los bancos indicaron que utilizaron la liquidez asociada al programa principalmente para conceder créditos y, en menor medida, para sustituir otras fuentes de financiación.

«En la variación del crédito parece que aún pesan más las devoluciones de deuda que los flujos de nueva financiación. Aún así, se observa una paulatina recuperación del crédito nuevo»

En todo caso, en la variación del crédito parece que aún pesan más las devoluciones de deuda que los flujos de nueva financiación. Aún así, se observa una paulatina recuperación del crédito nuevo. En lo que se refiere a las economías domésticas el crédito a vivienda pasaría de 26.800 millones de euros en 2014 a 30.100 en 2015, mientras que el crédito al consumo se elevaría de los 16.400 a los 18.800 millones de euros. Estas cifras sugieren un progresivo avance, si bien está aún lejos de los 69.500 y 23.100 millones observados para crédito y vivienda y consumo, respectivamente, en 2010. En cuanto a la nueva financiación a empresas el crédito a pymes –aproximado por las operaciones de importe inferior a un millón de euros– fue de 146.600 millones de euros en 2014 y se estima que cierre 2015 en los 159.800 millones de euros. Esta cifra aún contrasta con los 210.300 millones de 2010. En cuanto a las grandes empresas, los créditos nuevos en 2014 alcanzaron los 210.600 millones de euros en 2014 y se espera que alcancen los 233.500 millones de euros en 2015. En todo caso, son estas empresas de mayor tamaño donde parece centrarse en mayor medida el esfuerzo de devolución de deuda, ya que el importe de las operaciones en 2010 era de 454.700 millones de euros.

En cuanto al ahorro, ¿cuál ha sido la magnitud del esfuerzo realizado por hogares y empresas para reducir su deuda? Para ello, se analiza la evolución del endeudamiento materializado en valores representativos de deuda y en préstamos sobre el PIB entre 2007 y 2015. Esta ratio suponía el 206,1% del PIB para el conjunto del sector privado en 2007 y subió hasta el 216,4% en 2010 para reducirse después hasta el 178,7% en el segundo trimestre de 2015, según los datos aportados por las Cuentas Financieras de la Economía Española del Banco España. La deuda sobre el PIB de los hogares alcanzó el 83,5% en 2010 y disminuyó hasta el 70,6% en el segundo trimestre de 2015. En el mismo período, el apalancamiento de las empresas bajó del 132,9% al 108,1% del PIB.

«El esfuerzo de desapalancamiento en España está siendo significativo y compatible con una paulatina recuperación de los flujos de crédito nuevo y del ahorro financiero».

Finalmente, en las condiciones de financiación y deuda señaladas, ¿cuál ha sido la evolución del ahorro financiero del sector privado? La ratio operaciones financieras netas/PIB, o lo que se conoce más comúnmente como ahorro financiero neto, ha pasado de registrar valores negativos en casi todos los sectores (fue del -9,2% para el conjunto de la economía en 2007) a aumentar hasta el 2% para el total nacional, el 3,8% para las familias y el 1,5% para las empresas en junio de 2015.

En definitiva, los datos mostrados en este artículo revelan que el esfuerzo de desapalancamiento en España está siendo significativo y compatible con una paulatina recuperación de los flujos de crédito nuevo y del ahorro financiero. Se trata de mecanismos de reequilibrio en los que aún la devolución de deuda pesa más que la nueva financiación pero todo apunta a que 2016 puede convertirse en el año en el que comience a suceder lo contrario.

Esta entrada es una adaptación del artículo «Ahorro financiero, deuda privada y crédito en España: ajustes y recuperaciones compatibles», publicado en el número 249 de Cuadernos de Información Económica. Puede descargar la publicación completa aquí.

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