Logo Funcas

Crisis y situación laboral de las mujeres inmigrantes

Comparte esta entrada

Conviene recordar, tras los largos años de recesión económica, que la inmigración supuso y sigue suponiendo hoy uno de los cambios demográficos, sociales y económicos más importantes que se han producido en España en las últimas décadas. ¿Cómo se ha transformado la inserción en el mercado de trabajo de los inmigrantes según sexo tras la crisis económica?

Durante el ciclo económico expansivo el papel jugado por la inmigración fue determinante. Como se aprecia en el Gráfico 1, llegaron a residir en España más de 4 millones de activos nacidos en el extranjero, lo que representaba en 2008 el 18% de los activos frente al escaso 4% que suponían en el año 2000. Durante esta fase, de boom económico y migratorio, el stock de activos y ocupados estuvo ligeramente masculinizado y la incidencia del desempleo era escasa entre los migrantes, aunque siempre mayor entre las mujeres.

Gráfico 1

Fuente: Elaboración propia a partir de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística.

La crisis financiera y la gran recesión económica que se alarga hasta la actualidad provocaron una abrupta contracción del mercado de trabajo que afectó en mayor medida a la población inmigrante dado que la destrucción de empleos en el segmento inferior de la escala ocupacional fue más intensa. Pese a ello, frente a los nativos, los inmigrantes siguen presentando mayores niveles de actividad y mayores porcentajes de paro; pero si bien antes la ocupación de los inmigrantes era superior a la de los nativos, la crisis ha invertido esta relación.

«Cuando se inicia una parsimoniosa recuperación del empleo de nuevo el paro afecta en más a las mujeres inmigrantes y el crecimiento de la población ocupada es mayor entre los hombres»

En esa transformación destaca la trayectoria particular de las mujeres migrantes que se vieron afectadas en menor medida por el desempleo, manteniendo mejores las tasas de ocupación. Mientras en 2006, en pleno boom económico e inmigratorio, la tasa de desempleo era mayor entre las mujeres que entre los hombres inmigrantes (13,5% frente a 9,3%), tras el estallido de la crisis, en 2012, la tasa de desempleo de las mujeres inmigrantes ascendió hasta el 32% pero situándose muy por debajo de los hombres inmigrantes que sufrían entonces tasas de desempleo superiores al 36%.

En un mercado de trabajo fuertemente segmentado, el pinchazo de la burbuja inmobiliaria afecto especialmente al empleo en la construcción que se había convertido en el principal nicho laboral de los hombres inmigrantes. En ese mismo contexto de etnosegmentación, las mujeres inmigrantes se insertaron mayoritariamente en el sector servicios y, en especial, al servicio doméstico y de cuidados, que se vieron afectados en menor medida por la crisis. En ese periodo aumentó el peso relativo de este sector dentro de las inmigrantes ocupadas. Por lo que, durante la fase más dura de la gran recesión, el sector doméstico y de cuidados se convirtió para estas mujeres en una especie de nicho refugio.

Lo llamativo es que cuando lentamente se empieza a crear empleo a partir de 2014 de nuevo los hombres inmigrantes han experimentado un mayor crecimiento de la ocupación y un mayor descenso del desempleo. En el segundo trimestre de 2015 la tasa de desempleo de las mujeres nacidas en el extranjero se situaba en el 31% frente al 29,7% de los hombres inmigrantes.

«Las mujeres migrantes redujeron durante la crisis la brecha en la tasa de actividad respecto a los hombres, aunque con un comportamiento divergente según la región origen».

Los datos disponibles muestran también como las mujeres migrantes redujeron durante la crisis la brecha en la tasa de actividad respecto a los hombres. Durante la recesión se observa un ligero aumento de la inactividad entre los hombres y un mayor descenso de la población activa debido a la posible masculinización del retorno y la re-inmigración. Pero entre las mujeres, como se aprecia en el Gráfico 2, se observa un descenso significativo de la inactividad, aunque con un comportamiento divergente según la región origen.

Gráfico 2

Fuente: Elaboración propia a partir de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística.

Las mujeres africanas, asiáticas, europeas del este y de países desarrollados siguen una tendencia similar a las nativas de descenso de la inactividad como herramienta para paliar el mayor desempleo de los hombres y la bajada salarial, lo que se debe al citado menor efecto de la crisis en los principales nichos laborales de las mujeres extranjeras (servicios, cuidados, limpieza, etc.).

En el caso de las africanas y las europeas del este con el cambio de ciclo económico se rompe la tendencia de aumento de la inactividad ligado a la reagrupación familiar y la prevalencia de modelos familiares patriarcales. Solo las mujeres latinas y caribeñas aumentan ligeramente su inactividad entre 2008 y 2014 debido a que era este colectivo el que presentaba previamente menores tasas de inactividad por su motivación económica. Y debido a que el colectivo latinoamericano es el que más ha reducido su presencia en España tras la crisis económica, por lo que para los latinos las estrategias frente a la crisis pueden haber incluido en menor medida el paso de las mujeres de situaciones de inactividad a la actividad y aparece con más fuerza en este grupo la opción del retorno o re-inmigración como respuesta ante ese nuevo contexto.

En suma, las mujeres inmigrantes han jugado un papel crucial durante la fase más gravosa de la crisis dado su mejor desempeño laboral por el menor efecto de la recesión en el sector servicios, doméstico y de cuidados. Sin embargo, cuando se inicia una parsimoniosa recuperación del empleo de nuevo el paro afecta en más a las mujeres y el crecimiento de la población ocupada es mayor entre los hombres.

Estas pinceladas no solo pretenden abrir un debate sobre las diferencias entre hombres y mujeres inmigrantes, en el que se debe profundizar el tipo de ocupación, las condiciones del trabajo, las diferencias salariales, etc. Además muestran la importancia de las mujeres en los procesos de integración y en los múltiples efectos positivos de la inmigración que ha transformado España en las últimas décadas.

Esta entrada está elaborada a partir del artículo Inmigración y mercado de trabajo en España: del boom a la Gran Recesión, escrito por Rafael Grande, Tania Paniagua y Alberto del Rey y publicado en el número 23 de Panorama Social, sobre Retos demográficos. Puede acceder aquí al contenido completo de la revista.

Comparte esta entrada