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Las prestaciones sociales para familias e hijos en Europa

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Las prestaciones sociales destinadas a hacer frente a los riesgos y necesidades asociados con familias y niños presentan importantes diferencias en Europa. Las que se conceden en nuestro país siguen siendo comparativamente bajas en relación al resto del continente.

Gráfico 1

Fuente: Eurostat.

En el gráfico 1 puede verse cómo los países nórdicos siguen siendo los que asignan una mayor financiación pública para familias e hijos. En un segundo nivel se sitúan Alemania, Austria, Reino Unido, Irlanda, Francia y Bélgica, que aun así dedican a prestaciones familiares e infantiles más del doble que países como España, Italia, Holanda, Portugal y Grecia. Es cierto que no existe relación directa entre el nivel de prestaciones para la familia y los hijos, por un lado, y la tasa de fecundidad, por el otro, pero en las familias con doble fuente de ingresos (el modelo predominante entre las familias jóvenes en Europa) el apoyo público a familias e hijos podría ser un incentivo importante para decidir tener descendencia. Los Estados del sur de Europa apenas han desarrollado este tipo de incentivos, aunque en estos países son los núcleos familiares los principales proveedores de bienestar.

Cuidado de los hijos

Los datos de Eurostat sugieren que prestaciones sociales similares para familias e hijos no implican decisiones similares en materia de cuidado de los hijos. Así, por ejemplo, Suecia tuvo en 2016 un número significativamente mayor de niños menores de 3 años atendidos únicamente por sus padres (48%) que Dinamarca (29%), aunque en ambos países estas prestaciones son cuantiosas. Francia y Alemania presentan diferencias similares: ambos países afrontan cantidades similares de gasto por habitante en este capítulo. Sin embargo, en Alemania, seis de cada diez niños pequeños (0-3 años) eran únicamente atendidos por sus padres (en primer lugar y principalmente por sus madres), mientras que en Francia la proporción era mucho menor (39%). En el sur de Europa, los porcentajes de niños menores de 3 años atendidos exclusivamente por sus padres no difieren significativamente de los de países con un fuerte apoyo público a familias e hijos (por ejemplo, Suecia), con la excepción de Portugal, donde menos del 20% de los niños menores de 3 años eran atendidos en 2015 solo por sus padres.

Gráfico 2

Fuente: Eurostat.

Las diferencias internacionales se hacen aún más evidentes cuando se analizan los datos sobre niños que reciben servicios formales de cuidado infantil. La principal fuente de financiación de estos servicios pagados es, en algunos países, la Administración y, en otros, el hogar (gráfico 2). Suecia y España representan los extremos de ambas opciones. En Suecia, el cuidado formal de niños menores de 3 años es financiado en su totalidad por el gobierno central o municipal. Puesto que en este país nórdico ninguna familia tiene que pagar directamente por esos servicios, se puede suponer que el cuidado de los niños proporcionado exclusivamente por los padres es una elección deliberada de las familias. Por el contrario, en España, el porcentaje de niños menores de 3 años que reciben servicios formales de guardería sufragados por la Administración es solo del 6%, mientras que para el restante 94% es el hogar el que costea este gasto. Esta evidencia sugiere que, aunque Suecia y España tienen proporciones similares de niños atendidos solo por sus padres, la opción del cuidado parental completo en España puede no ser una decisión tan voluntaria como en el país escandinavo.

Puede ampliar información en el número de marzo de 2018 de Focus on Spanish Society.

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