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La economía social resiste la crisis mejor que el resto de la economía

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La economía social reúne a un conjunto de organizaciones combinando eficiencia económica y utilidad social, y compartiendo una base común de principios, como la repartición limitada de sus excedentes, la primacía de la persona y del objeto social por encima del capital o la gobernanza democrática. En España, el sector –encabezado sobre todo por las cooperativas y otras estructuras similares como las sociedades laborales– representaba en torno al 10% del PIB y al 7% del empleo total cuando se inicio la crisis en 2008.

Cabe señalar primero que la economía social española, al igual que la economía en su conjunto, ha sido golpeada por la crisis, tanto las entidades dependientes del mercado–especialmente las sociedades laborales (gráfico 1)– como las dependientes esencialmente de la financiación pública. Así, las asociaciones y fundaciones, frente a un doble contexto de descenso de ingresos externos –procedentes sobre todo del ámbito público– y de aumento de las demandas sociales, no han podido evitar la aparición de diversas consecuencias nefastas: dificultades financieras, deterioro de las organizaciones y de su capacidad de actuación, reducciones de plantillas, desaparición de entidades, etc.

GRÁFICO 1

Elaboración propia a partir de los datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Segundo trimestre de cada año.

Sin embargo, la economía social ha resistido globalmente mejor que el resto de la economía y ha permitido limitar de manera significativa los efectos de la crisis. Es lo que muestra, en particular, el comportamiento de las cooperativas durante este periodo.

El análisis de la supervivencia del total de empresas nacidas en España justo antes (2007) o en plena recesión económica (2009) sugiere que estas empresas han resistido mejor la crisis que el resto de empresas. Según los datos de la demografía armonizada de empresas facilitados por el INE, entre las empresas creadas en 2007 (356.358 en total), sólo el 54,4% se han mantenido en actividad tres años después (2010), una cifra que alcanzaba el 62% para las cooperativas. Respecto a las empresas nacidas en 2009 (267.546 en total), mientras que quedaba casi la mitad (el 53,8%) del total de estas empresas tres años después (2012), el 56,9% de las cooperativas habían sobrevivido.

«La capacidad de creación de empleos de las cooperativas durante la crisis, además de la constatación de una mayor lentitud para generar empleos en periodos de expansión económica, revela un comportamiento contracíclico de estas entidades».

Si es verdad que entre 2007 y 2015, el empleo en las cooperativas ha bajado un 5,8%–un 11,3% hasta 2013, antes del principio de la recuperación económica (había 295.383 trabajadores en cooperativas en 2007, 262.004 en 2013 y 278.177 en 2015)– se advierte no obstante una mayor resistencia del empleo en estas estructuras respecto al resto de la economía. Como indica el gráfico 2, en 2007 había en España 15,3 empleos en las cooperativas por cada 1.000 ocupados totales; la cifra correspondiente alcanzaba los 16,3 en 2015, o sea un aumento de más de 6% del empleo en las cooperativas en proporción al número de ocupados totales sobre el periodo 2007-2015. Este aumento casi se duplica si se compara el empleo cooperativista con el empleo privado total en España (11%).

GRÁFICO 2

Elaboración propia a partir de los datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

Liderado por las cooperativas de trabajo asociado, es decir, aquellas que tiene por objeto proporcionar a sus socios un trabajo (los «socios trabajadores»), se puede incluso observar un aumento absoluto importante del empleo en cooperativas entre 2007 y 2015 en sectores clave como la educación (19%) y las actividades sanitarias y de servicios sociales (28%), los sectores que destruyeron más empleo público en la crisis. Esta evolución singular en período de recesión, además de la constatación de una mayor lentitud para generar empleos en periodos de expansión económica –véase la caída de la curva del gráfico 2 entre 2003 y 2007, cuando el crecimiento anual del PIB en España superaba el 3%– revela un comportamiento contracíclico del empleo cooperativista.

No hay que olvidar, además, que los otros tipos de entidades de economía social también han demostrado ser muy efectivas y han desarrollado un papel importante a lo largo de la crisis. Apoyado por el creciente protagonismo del voluntariado asociativo, se ha producido un verdadero «giro asistencial» del tercer sector de acción social –basado casi exclusivamente en actividades de atención a lo urgente y en la prestación básica de servicios–, lo cual ha sido clave en la lucha contra la exclusión, sobre todo entre 2010 y 2013. Por otra parte, los centros especiales de empleo, donde trabajan personas con discapacidad, y las empresas de inserción, que incluyen a colectivos con dificultades especiales como perceptores de rentas mínimas de inserción, desempleados de larga duración, jóvenes procedentes de instituciones de protección de menores, etc., han constituido un potente vector de integración laboral y social para personas que tienen grandes dificultades de integración en el mercado de trabajo y que conocen, en no pocos casos, situaciones de pobreza y de exclusión social. La plantilla de estos centros y empresas ha seguido creciendo durante la crisis. Por fin, el análisis de la evolución, durante este periodo, de algunas cifras agregadas (facilitadas por la Confederación Española de Mutualidades) sobre las mutualidades de previsión social, pone de manifiesto la buena salud del sector: el volumen de sus ingresos por primas, ha aumentado el 27,6% desde 2008, pasando de 2.360 a 3.260 millones de euros al cierre del ejercicio de 2014. La suma de activo agregada alcanzaba los 38.880 millones de euros al final de 2014, o sea un 28,6% más desde el principio de la crisis.

Esta entrada es un resumen del artículo The performance and role of Spain’s social economy throughout the crisis [en inglés], publicado en el número de julio de 2016 de Spanish Economic and Financial Outlook. Puede acceder aquí al contenido completo de la revista.

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