Empleo: ni tanto ni tan calvo
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Empleo: ni tanto ni tan calvo

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Esperábamos un aumento notable del empleo en la EPA del segundo trimestre, pero el dato publicado esta semana ha superado ampliamente las expectativas. Sin paliativos, podemos decir que estamos ante unas buenas cifras, que confirman lo que ya nos adelantaban otros indicadores, como las afiliaciones a la Seguridad Social y otros de ámbito sectorial que se publican mes a mes: la recuperación del empleo ha llegado antes de lo que ha sido usual en otros ciclos económicos y está tomando fuerza. Esta es una de las sorpresas positivas de la actual coyuntura. Ahora bien, pongamos las cosas en su sitio.

El dato bruto, u original, que es el que comenta el INE en su nota y se difunde en todos los medios de comunicación, da un aumento de 402.400 ocupados respecto al trimestre anterior. Si anualizamos el dato, es decir, si este aumento se produjera durante cuatro trimestres consecutivos, en un año se habrían creado más de 1.600.000 empleos. Así, en algo más de dos años habríamos logrado recuperar todo el empleo destruido durante los años de crisis. Ojalá fuera así, pero ¿no les suena esto demasiado optimista y fuera de lugar? ¿Dónde está la trampa? Como casi siempre, estamos ante un dato estadístico que necesita mucho análisis y depuración antes de sacar conclusiones precipitadas.

En primer lugar, hay que depurar el factor estacional para quedarnos con la señal que nos interesa, la tendencia a corto plazo. El INE no acaba de dar el salto y ofrecernos los datos completos desestacionalizados, como se hace en los países estadísticamente avanzados, pero nos ofrece un dato puntual en estos términos, la variación porcentual de los ocupados respecto al trimestre anterior: un 1,03%. Esto equivale a unos 176.000 ocupados más. Sigue siendo una cifra difícil de encajar en la actual coyuntura. Si el PIB, como nos adelantaba el Banco de España esta semana, creció un 0,5% en este trimestre, ello significaría que la productividad por ocupado habría descendido un 0,5%, lo cual no se puede aceptar ni como hipótesis.

Blog280714_1Blog280714_2Fuentes: INE (EPA) y Funcas (series desestacionalizadas y previsiones).
Gráficos elaborados por A. Laborda.

Hay varios factores que, una vez ajustados, nos llevan a conclusiones más coherentes. En primer lugar, es posible que al haberse celebrado este año la Semana Santa en abril y el anterior en marzo, la desestacionalización de los datos no sea totalmente satisfactoria. Pero, más importante que eso, recordemos que la EPA del primer trimestre se quedó corta en cuanto a la estimación del número de activos y ocupados. Ahora vemos que se produjo un típico error muestral (volatilidad) de todas las encuestas. Si el primer trimestre hubiera sido “normal”, es decir más alto, el aumento del segundo trimestre sería menor. Otro factor: en el segundo trimestre se observa otra “anomalía” estadística, que esta vez afecta a la estimación de la población en edad de trabajar (16 a 64 años). Esta venía reduciéndose a razón de un 0,3% por trimestre, mientras que ha permanecido estable en el segundo. Esta es una variable de comportamiento muy inercial, que no cambia tanto de un trimestre a otro. Estamos hablando de que la población en edad de trabajar puede estar sobreestimada en unas 100.000 personas. Si es así, habría una sobreestimación de unos 75.000 en el número de activos, de 55.000 en los ocupados y de 20.000 en los parados. Al tener en cuenta todos estos factores y ajustar consecuentemente las estimaciones, llegamos a la conclusión de que en este trimestre los ocupados desestacionalizados habrían aumentado en unos 70.000, un 0,4%, cifra que, teniendo en cuenta que están disminuyendo las horas trabajadas por ocupado, es coherente con un aumento del 0,5% del PIB. Este ritmo de aumento sigue siendo notable, pero si se mantuviera a largo plazo, se tardarían más de 10 años en alcanzar los más de veinte millones de ocupados que estimaba la EPA antes de iniciarse la crisis. El primer objetivo nacional debe ser obviamente intensificar este ritmo.

En cuanto a los sectores donde se crea empleo, siempre en términos desestacionalizados, cabe destacar que a los servicios se han unido este trimestre la industria y la construcción, confirmando lo que ya mostraban las afiliaciones a la Seguridad Social. Por características, siguen ganando terreno los asalariados con contrato temporal y los ocupados a jornada parcial. Lo primero nos indica que la reforma laboral se ha quedado incompleta, pues no es deseable ni eficiente que se mantenga una de las peores características del modelo laboral español, su marcada dualidad.

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Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS).

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