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El crédito en el entorno internacional poscrisis

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A pesar de los desequilibrios experimentados en los últimos años, los principales agentes y decisores de la política económica otorgan al crédito un papel central para la recuperación y para un crecimiento sostenido de la economía. Hemos examinado el papel del crédito en el entorno poscrisis desde tres perspectivas: i) un análisis conceptual de qué se entiende por mercados de crédito hoy en día; ii) un repaso al modo en que se está produciendo la recuperación del crédito a escala internacional y el papel de las políticas públicas, con especial atención a la monetaria y a la regulación de solvencia; y iii) un análisis cuantitativo de algunos parámetros que pueden influir en el cambio en las condiciones crediticias antes y después de la crisis, empleando para ello las bases de datos sobre desarrollo financiero del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. El artículo se cierra con algunas conclusiones y reflexiones sobre el futuro del crédito a escala internacional.

Resulta difícil determinar qué son los mercados de crédito hoy en día y de cuántos de ellos estamos hablando. El punto de referencia en este artículo es el crédito bancario, en la medida en que sigue constituyendo la principal fuente de financiación del tejido productivo en la mayor parte de economías. Al margen quedan otros mercados de financiación (funding markets en el sentido amplio de la terminología anglosajona) y que pudieran incluir deuda corporativa y bancaria o acciones, entre otras muchas alternativas para un número amplio de agentes. Sin embargo, cuando se refiere a las opciones a las que se enfrentan hogares y empresas, al crédito proporcionado por las entidades financieras le acompañan el que ofrecen otros intermediarios financieros no bancarios (entidades de financiación, leasing, factoring,…), los préstamos de las empresas entre sí (trade credit, en la terminología anglosajona) y la recientemente denominada «financiación alternativa».

La referencia fundamental es la ratio «crédito bancario/PIB». Se observan diferencias de carácter estructural, con países en los que en los años anteriores a la crisis este cociente aumentó en más de 50 puntos porcentuales, como España y Reino Unido, en los que la ratio estuvo por encima del 150 por 100 (incluso rondando el 200 por 100 en el caso de Reino Unido) en los años de la crisis hasta que se inició el desapalancamiento que ha situado la participación del crédito bancario en el PIB en el entorno del 130 por 100. En otros países como Alemania, aunque la ratio llegó a superar el 100 por 100 en 2006, se ha moderado posteriormente. Japón es un caso particularmente llamativo porque antes de la Gran Recesión venía de dos décadas anteriores de fuerte desapalancamiento y, aún así, durante esta crisis se volvió a situar por encima del 100 por 100. En Estados Unidos, sin embargo, la ratio aumentó solo por encima del 50 por 100 durante la crisis para caer posteriormente, si bien en este caso hay que tener en cuenta que los mercados y los operadores no bancarios tienen un peso muy significativo en la economía. En cuanto al promedio mundial, en la década de 1990 se situaba en el entorno del 30 por 100 pero la creciente «financiarización» de un amplio número de países ha elevado la ratio hasta el entorno del 50 por 100 en las dos primeras décadas de este siglo.

«El crédito bancario sigue siendo el mecanismo preponderante por el que se financia el sector privado, si bien la recuperación de esta financiación tras la crisis está siendo lenta y desigual. Todo ello, a pesar de que en la mayoría de mercados se observa una creciente diversificación de fuentes de financiación».

Teniendo en cuenta las condiciones heterogéneas de los mercados crediticios internacionales tras la crisis, cabe preguntarse qué ha cambiado realmente en esos mercados. Con este propósito, se ahonda en el análisis de los datos del Banco Mundial, mirando a una base de datos específica dentro de los World Development Indicators, como es la Financial Development Database. Asimimo, para calcular uno de los indicadores auxiliares, se usa la base de datos del FMI Financial Soundness Indicators. Se considera una muestra de 37 países (1) para los cuales existía información homogénea antes y después de la crisis. En particular, se comparan los años 2005 como precrisis y 2013 (último dato disponible) como poscrisis. Aunque la base de datos cuenta con un amplio número de dimensiones, no es el propósito de este artículo realizar un análisis pormenorizado y econométricamente riguroso del cambio en los determinantes del crédito sino mostrar relaciones simples y movimientos en las variables más significativas.

Los datos analizados muestran que el crédito bancario sigue siendo el mecanismo preponderante por el que se financia el sector privado, si bien la recuperación de esta financiación tras la crisis está siendo lenta y desigual. Todo ello, a pesar de que en la mayoría de mercados se observa una creciente diversificación de fuentes de financiación, con los operadores no bancarios ganando terreno y con un potencial aún por desarrollar de la llamada «financiación alternativa».

«El gran reto futuro para los mercados de crédito no va a ser tanto la cantidad como los aspectos cualitativos. El cambio más profundo será la reorientación de la llamada «banca relacional», la que aprovecha la información entidad-cliente y, en particular, la que se refiere al negocio con pymes».

En todo caso, a pesar de la mayor variedad de alternativas financieras, parece que el desarrollo del papel de los bancos en la oferta crédito es compatible con el crecimiento paralelo de otros operadores y mercados. Las entidades bancarias, eso sí, se han visto y se verán especialmente afectadas de forma negativa por la presión regulatoria y tendrá que asumir retos tecnológicos que, hasta el momento, sólo han adoptado de forma incipiente.

Parece que el gran reto futuro para los mercados de crédito no va a ser tanto la cantidad como los aspectos cualitativos. El cambio más profundo será la reorientación de la llamada «banca relacional», la que aprovecha la información entidad-cliente y, en particular, la que se refiere al negocio con pymes. Aunque los bancos podrían seguir teniendo una ventaja comparativa en préstamos «relacionales» –aquellos en los que el conocimiento de los prestatarios resulta fundamental para su evaluación– existen oportunidades para todo intermediario que quiera funcionar con éxito en el entorno poscrisis, ya que explotar ventajas que hasta ahora se consideraban exclusivas de los bancos pequeños pueden ser ahora extensible a instituciones de cualquier dimensión, siempre que sean capaces de ofrecer servicios tecnológicos capaces de soportar costes marginales menores que los actuales.

(1) Alemania, Arabia Saudí, Argentina, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, China, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Hong Kong, Grecia, Hungría, India, Indonesia, Irlanda, Italia, Japón, Luxemburgo, Malasia, Méjico, Noruega, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, Rep. Checa, Rusia, Singapur, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Tailandia y Turquía.

Esta entrada es una versión reducida y editada del artículo «El crédito en el entorno internacional poscrisis», publicado en el número 146 de PAPELES DE ECONOMÍA ESPAÑOLA.

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