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Dependencia del coche más allá del coste de uso y rebajas fiscales

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Desde el 20 de marzo, como respuesta a la subida de precios por el conflicto de Irán, está en vigor una rebaja fiscal de los carburantes, de carácter temporal, que afecta tanto al IVA como al impuesto especial sobre hidrocarburos (IEH) –este, ya de por sí, muy bajo en España. Existe evidencia sobre la regresividad de estas rebajas, que generan un importante coste para las arcas del Estado y son absorbidas parcialmente por las empresas distribuidoras. Un mejor diseño de las medidas que se podrían adoptar para paliar los efectos negativos del alza del precio de los combustibles requeriría identificar a los hogares que dependen más del uso del coche.

Recientemente hemos publicado en Funcas un estudio microeconómico sobre la decisión de mantener, al menos, un vehículo privado en el hogar. El análisis estima un modelo de elección discreta sobre la decisión de posesión de coche que, por tanto, tiene en cuenta simultáneamente todos los efectos de diferentes variables explicativas, incluso aunque impacten de manera contraria en dicha decisión.

La tasa de tenencia de turismos en España es muy elevada (4 de cada 5 hogares poseen un vehículo). La estimación del modelo confirma la importancia de la renta en esta decisión. Aún así, entre 2016 y 2024, incluso entre los hogares con rentas más bajas, el 60% de los hogares poseen un vehículo (gráfico 1). Es más, la probabilidad media de que un hogar tuviera un coche estuvo aumentando hasta 2021. Desde entonces se mantiene, pero no ha disminuido. Es decir, los incrementos de precios de los combustibles del año 2022 por la guerra de Ucrania solo frenaron la tendencia creciente, pero no se redujo el número de hogares con coche. Un nivel tan elevado de tenencia de coche sugiere que existen otros condicionantes, más allá de la renta, que influyen en esta decisión.


A priori, la facilidad para sustituir el coche por transporte público es el otro determinante de la necesidad de poseer un vehículo privado. Se espera que en zonas con mayor densidad de población (zonas urbanas) haya menos vehículos, ya que se cuenta con una mejor red de transporte público. Sin embargo, las estimaciones indican que el factor que más influye en la probabilidad de tener coche, tras la renta, es el hecho de tener hijos. Mientras que los hogares del quintil más elevado de renta presentan una probabilidad de tener coche 26 puntos porcentuales (p.p.) superior a los hogares del primer cuartil, esta diferencia llega a los 27,3 p.p. cuando se compara un hogar con hijos (ya sea con solo uno o con más adultos) respecto a un hogar de un adulto sin hijos. Por su parte, vivir en una zona rural solo aumenta la probabilidad de tener un vehículo en 9,6 p.p. en comparación con vivir en una zona urbana.

En consecuencia, la renta es relevante para decidir mantener un vehículo, pero también es crucial la situación sociodemográfica (tener hijos o vivir en zonas rurales). Solo el análisis conjunto de todos estos factores permitirá establecer cuáles son las familias más vulnerables ante la subida en el precio de los combustibles y diseñar, por tanto, mejores políticas de ayuda.

De cara al futuro, cuando se supere esta crisis energética y se vuelva a pensar en la neutralidad climática, el diseño de políticas tendentes a reducir emisiones tendrá que considerar la renta, pero debería tener en cuenta, también, los aspectos demográficos para una mejor garantía de la equidad social.

Más información en el último número de Papeles de Economía Española, titulado ‘Transición hacia la neutralidad climática: objetivos y realidad’

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