Es casi un lugar común del debate público español el comentario de que si crece la economía y el empleo, se debe a la aportación de la inmigración. Las recién publicadas cifras de la Encuesta de Población Activa del primer trimestre de 2026 ofrecen la oportunidad de hacer un balance de la evolución de la ocupación en el último año, en el contexto de las transformaciones de los últimos años y contrastar así la solidez de ese comentario.
En 2026, España cuenta con unos 528.000 ocupados más que en 2025, lo que representa un aumento interanual del 2,4%, algo inferior al que se había registrado el trimestre anterior (+ 604.000 ocupados; 2,8%) (gráficos 1 y 2). Durante este último año, la mayor parte del incremento (un 57%) de la ocupación corresponde a población nacida en España, que ha crecido en unos 301.000 trabajadores. Es el segundo trimestre consecutivo en que el aumento interanual absoluto de ocupados nacidos en España supera al de nacidos en el extranjero, y el primero en que esa diferencia se produce con cierta claridad desde comienzos de 2022.
Conviene contextualizar el incremento de la ocupación de nacidos en el extranjero, 226.000. En el mismo período, entre el primer trimestre de 2025 y el primero de 2026, la población nacida en el extranjero residente en España aumentó en unos 540.000 efectivos. Que el incremento de ocupados de origen foráneo sea muy inferior a ese flujo neto de entrada sugiere que una parte sustantiva de los recién llegados no se ha incorporado todavía al mercado de trabajo, ya sea por encontrarse fuera de la edad laboral o por no integrarse en el mercado laboral. Es decir, como es sabido, la aportación de la inmigración al empleo, siendo notable, no agota ni refleja en toda su dimensión el impacto demográfico real de los flujos migratorios recientes.
Como se observa en el gráfico 1b (accionando el selector –> porcentaje), el crecimiento porcentual interanual en la ocupación de origen extranjero es cada vez más débil, mientras que el equivalente para la de origen autóctono es algo más sólido en los últimos trimestres, aunque todavía se sitúa por debajo del crecimiento en la de origen foráneo.
De todos modos, el peso de la ocupación de origen foráneo sigue al alza, representando un 23,9% del total en el primer trimestre de 2026, algo superior al 23,4% del primer trimestre de 2025 y, sobra decirlo, claramente superior al registrado en el primer trimestre de 2020 (18%).
Es decir, hoy día casi la cuarta parte de los ocupados son trabajadores inmigrantes, y esa proporción es idéntica entre hombres y mujeres. De hecho, el porcentaje ocupados varones nacidos en el extranjero lleva siendo años muy parecido al equivalente para las ocupadas del mismo origen, e incluso algo inferior, como lo ha sido, de nuevo en el primer trimestre de 2026: 23,5 y 24,4%, respectivamente.

