El déficit del conjunto de las administraciones públicas ascendió a 40.330 millones de euros en 2025, lo que supone el 2,4% del PIB (gráfico 1). Si excluimos el gasto relacionado con la DANA que afectó a Valencia, la cifra se situó en el 2,2% del PIB. Dicho saldo fue inferior en 11.000 millones al registrado en 2024, que supuso el 3,2% del PIB. Los ingresos aumentaron un 7,5% y los gastos un 5,5%.
Dentro de los ingresos, los tributarios y cotizaciones sociales avanzaron un 8,4% hasta 641.700 millones de euros. Una parte de este avance fue consecuencia de la normalización de algunas figuras tributarias, como el IVA, cuya recaudación creció un 11,7%. Los impuestos sobre la renta y patrimonio (incluyendo el impuesto sobre sociedades) incrementaron su recaudación en un 11%. Por último, las cotizaciones sociales registraron un ascenso del 6,6%, ayudado, entre otros factores, por la creación de empleo, el incremento del salario mínimo interprofesional, el aumento de las bases máximas de cotización y la subida del porcentaje del Mecanismo de Equidad Intergeneracional.
En cuanto a los gastos, que se situaron en 764.884 millones (incluyendo los financiados con los fondos europeos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, MRR), las remuneraciones salariales y las prestaciones sociales, que concentran casi las dos terceras partes del gasto público, registraron unos avances del 5,1% y del 6,6% respectivamente, explicando en su conjunto el 66% del incremento del gasto total. El gasto en pensiones, contributivas y no contributivas, ascendió a 194.815 millones de euros, 11.000 millones más que el año anterior, consecuencia de un crecimiento del 1,63% en el número de beneficiarios y del 4,5% en la cuantía de la pensión media.
Destacó el crecimiento de la FBCF, un 12,9% sobre el año anterior, aunque dicho crecimiento fue compensado por la caída de las ayudas a la inversión y transferencias de capital, de modo que el gasto de capital total descendió.
Finalmente, los pagos por intereses de la deuda se situaron en 40.314 millones, un 5,3% del gasto total. El déficit primario, que excluye esta partida, se redujo, por tanto, hasta 16 millones de euros, es decir, en términos primarios las cuentas públicas se situaron prácticamente en situación de equilibrio.
Por subsectores de la Administración, el déficit del Estado fue del 2,1% del PIB, el de las comunidades autónomas ascendió al 0,4% del PIB, y el de los Fondos de la Seguridad Social al 0,33%. Las corporaciones locales, en contraste, obtuvieron un superávit del 0,3% del PIB.
En cuanto a la deuda del conjunto de las AA.PP., su volumen nominal aumentó en 77.651 millones de euros, hasta los 1.698.225 millones, el 100,7% del PIB, un punto porcentual menos que en 2024, pero todavía claramente por encima del 97,7% registrado en 2019, antes de la pandemia (gráfico 1).
Comparación histórica
En los últimos años se ha producido un notable incremento del peso del sector público en la economía, tanto por el lado de los ingresos como de los gastos. Los ingresos tributarios y cotizaciones sociales en 2025 fueron superiores en 203.000 millones a los recaudados en 2019, lo que supone un crecimiento del 46,4%. En porcentaje del PIB, han pasado de representar el 35% al 38%. De dicho crecimiento nominal, los impuestos sobre la renta, sociedades y patrimonio explican 91.500 millones, el IVA y otros impuestos indirectos, 48.400 millones, y, las cotizaciones sociales, 63.100 millones. En porcentaje del PIB, destaca el crecimiento experimentado por el IRPF, desde un 7,9% en 2019 hasta aproximadamente un 9,5% en 2025.
El total de ingresos de las AA.PP., que junto a los tributarios incluye otros recursos públicos, ha elevado su peso sobre el PIB en 4 puntos porcentuales hasta el 42,9%, si bien, en torno a un punto porcentual de dicho incremento procede de los fondos MRR, que constituyen una transferencia de la UE de carácter temporal. Los gastos totales, incluyendo también los financiados con dichos fondos, han elevado su peso sobre el PIB en 3,3 puntos hasta el 45,3%. Como se puede observar en el gráfico 2, los gastos en porcentaje del PIB se situaron en 2025 por encima de los niveles alcanzados en la etapa de crecimiento anterior a la pandemia (2014-2019), aunque en un nivel semejante a los registrados durante la etapa de crisis (2009-2013). En cuanto a los recursos, se sitúan claramente por encima de toda la serie histórica, incluido los máximos alcanzados en 2006 y 2007 (justo antes del estallido de la Gran Recesión).

